TRANSEXUALIDAD

Hoy tenemos el placer de entrevistar a Doña Paula López Gutiérrez, psicóloga con una gran formación,destacando la realización de varios másters como el deTerapia Familiar, Sexual y de Pareja y Máster en Psicoanálisis Clínico. Además es psicoterapeuta y psicoanalista.  Destacar su especialización en transexualidad ya que lleva años investigando sobre el tema.

¿Qué entendemos por transexualidad?

Para poder dar una definición de qué es la transexualidad, antes es necesario saber diferenciar lo que se entiende por sexo y a lo que hace alusión el concepto género. En primer lugar, el concepto de sexo tiene que ver tanto con la actividad sexual como con los órganos genitales; mientras que el término de género hace referencia a los roles y actitudes que socialmente han sido relacionados con la apariencia de los genitales. La identidad de género, por otro lado, implica la consciencia de sentirse hombre o mujer, pudiendo darse el caso de una identidad masculina y de unos genitales etiquetados como femeninos, y viceversa.

Dicho esto, se define como transexuales a aquellas personas cuyo sexo anatómico no concuerda con su identidad de género, y desean una modificación de su anatomía. Por otro lado, se entiende como persona transgénero a aquella que al igual que el transexual experimenta una discordancia entre su sexo y género, pero que no reclaman una modificación quirúrgica u hormonal. Avanzando un poco más, actualmente se está utilizando el término “trans” para aunar a todas aquellas personas que rompen las normas binarias de género. No está en juego la sexualidad sino la identidad.

Por último, desde la psicología la transexualidad también ha ido sufriendo cambios en cuanto a la forma de denominarse y definirse, pasando del transexualismo en el manual diagnóstico CIE-10 (1992), al trastorno de la identidad sexual en el manual DSM-IV-TR (2002), para finalmente llamarse disforia de género en el actualizado DSM-5 (2013). Es llamativo que hasta el año 2013 la transexualidad continuase formando parte de los trastornos mentales, apareciendo en el presente tan solo en los manuales diagnósticos para hacer referencia a un sentimiento de inadecuación entre el sexo y el género que causa profundo malestar.

Se cuestiona mucho el origen, el transexual, ¿nace o se hace?

Se trata de una pregunta que actualmente no tiene respuesta. Desde la psicología se hipotetiza con teorías del aprendizaje y asociación de estímulos, y desde el campo de las neurociencias no se ha hallado una correlación concluyente entre hormonas o diferencias anatómicas cerebrales. En resumen, no sabemos qué es exactamente lo que nos hace identificarnos como hombres o como mujeres, y qué sucede para que en el caso de las personas trans no concuerde el sexo y el género. Lo que sin duda queda claro, es que el sexo no es algo tan sencillo como la reducción a la genitalidad, pues en un mismo individuo podemos hablar de cromosómico, genético, anatómico, legal, gonádico, germinal, endocrino, psicológico y social. Una persona puede tener un sexo masculino a nivel cromosómico (es decir, ser XY), pero a nivel anatómico ser una mujer debido a problemas en la gestación que no permitieron la masculinización del feto, y puede ser a nivel social hombre o mujer según la identificación que posea. La cosa se complica un poco, pues en realidad no es tan simple como poder hablar de machos o de hembras, sino que hay que tener en cuenta una multiplicidad de variables.

¿Nos podrías aportar algún dato en cuanto a las cifras de transexuales?

Se puede hablar de una prevalencia del 0.005 al 0,14% de sujetos asignados al nacer como hombres que no se consideran como tal, y del 0.002 y el 0.003% en el caso de la asignación al nacimiento como mujer. En la infancia las diferencias en la proporción de los nacimientos con asignación de varón frente a los de asignación de mujer oscilan entre 2:1 y 4,5:1. El hecho de que los datos sean tan variables se debe a que las fuentes se basan en las personas que solicitan una reasignación médico-quirúrgica de su sexo, y a que no todos los transexuales se someten a una operación o terapia hormonal.

¿Cómo se aborda desde la psicoterapia?

Desde la psicología considero de especial importancia que las personas transexuales y transgénero puedan acudir a terapia psicológica. Si bien la demanda de estas personas es principalmente la médica-quirúrgica, colocando sus problemas en la representación corporal son muy comunes los síntomas de depresión y suicidio que precisan de un abordaje psicológico y holístico. La psicoterapia repercutiría en una mayor estabilidad emocional, trabajando la línea de su vida para integrar experiencias vitales, y aportando información y habilidades para afrontar las demandas de su entorno.

Con la operación médica y las hormonas se cambia el aspecto, pero el pasado hay que asimilarlo para vivir en el presente y en el futuro. Además no todas las personas trans tienen la misma trayectoria vital, por lo que no se puede hablar de una “terapia trans”, pese a que sí es imprescindible que el profesional tenga formación tanto en cuestiones de diversidad de género como de psicopatología.

¿Y, qué podemos hacer entre todos para una mayor tolerancia y aceptación?

Afortunadamente los medios de comunicación se están haciendo eco de varios casos de transexualidad tanto adulta como en la infancia, lo que está permitiendo una mayor visibilización. Desde luego la clave comienza con la educación en los colegios e institutos, así como que en las familias se logre hablar abiertamente de todos aquellos comportamientos y vivencias que no son normativas. Pienso que también ha sido muy importante la lucha de los derechos de las personas trans y la eliminación del diagnóstico de trastorno, pues abre la puerta a repensar que es eso de género más allá del modelo social establecido.

En cualquier caso queda mucho por avanzar, y así también en el campo de la psicología donde lo que más abundan son protocolos de intervención en la operación de cambio de sexo y para el diagnóstico de disforia de género, pero donde no hay suficientes artículos que hablen sobre el mundo interior y pretendan el abordaje y comprensión de las personas trans. Todo ello, en conjunto, irá abriendo paso para que se elimine la transfobia.